LOS ÁNGELES, Estados Unidos, (AFP).- Respetando la visión de Marte que escribió hace un siglo el mismo autor de Tarzán, el director de "Buscando a Nemo" lanza "John Carter", una millonaria superproducción rica en efectos especiales sobre un oficial del siglo XIX convertido en héroe entre los marcianos.
"John Carter" es el primer filme que se aventura en llevar a la pantalla una serie de novelas populares de Edgar Rice Burroughs -el mismo creador de Tarzán- sobre un ex capitán de la Guerra de Secesión estadounidense que es transportado a Marte.
El oficial Carter, interpretado por Taylor Kitsh, descubre que gracias a la escasa gravedad de Marte puede dar saltos de decenas de metros, un inesperado superpoder que los marcianos -los verdes "tharks" de cuatro brazos y los rojos homínidos- buscan capitalizar.
El personaje se encuentra entonces en medio de una guerra tribal y a cargo de salvar a la princesa de Marte de un matrimonio forzado. Para este actor canadiense que antes de encarnar a Gambit en "X-Men Origins" (2009) había trabajado en sólo otras cuatro películas, convertirse en un musculoso superhéroe humano en Marte que muestra el torso desnudo la mayor parte de la cinta fue el trabajo más arduo de su papel.
"Fue extremadamente físico, absolutamente demandante, por decir poco", dijo Taylor a AFP. "Hubo que trabajar intensamente la parte estética desde cuatro meses antes de empezar a rodar, con dieta y entrenamiento, y luego durante otros siete meses de rodaje".
Si bien las escenas en locación fueron filmadas en el "marciano" lago Powell, entre los desiertos de Utah y Arizona (suroeste), Taylor debió rodar la mayoría de las tomas colgando de un arnés, para simular los cabrunos saltos de su personaje.
"Cuando abría la puerta del 'trailer' a las siete de la mañana, ahí estaba el arnés", dijo el actor de 30 años recordando sin ninguna nostalgia uno de los momentos climáticos de la cinta, cuando Carter es forzado a luchar contra dos "gorilas" blancos gigantes y para el que tuvo que dar saltos de 25 metros.
"Te parece que te vas a romper los tobillos o algo, pero por suerte no pasó nada", aseguró. Nada, excepto: "Como cien heridas pequeñas, una torcedura en el tobillo, esguinces en las ingles, daño en un tendón y en el hombro, muchas cortaduras, pero nada serio".
DE ANIMACIÓN A LO REAL
Es la primera película no animada de Andrew Stanton, un veterano de Pixar con dos Oscar en mano (por "Buscando a Nemo" y "Wall-E") que ha tenido que dedicar la promoción de su filme a desestimar malos augurios por los excesos presupuestarios y desmentir rumores sobre complicaciones durante el rodaje.
Además, también ha sido criticado por lanzar una superproducción en base a un "pulp-fiction" de culto de un siglo atrás, que hoy casi nadie conoce. "Si un niño de 1976 -dijo Stanton a la revista Variety, hablando de sí mismo- podía disfrutar la lectura de un libro que había sido publicado en 1912, creo que alguien de 2012 puede disfrutar esta historia por las mismas razones".
Por el momento, antes de su estreno en Latinoamérica, España y Estados Unidos entre el jueves y el viernes, las opiniones están divididas. Rotten Tomatoes y Metacritic, dos sitios web que puntúan las películas, le daban 60% y 48% de comentarios positivos, respectivamente. Pero es el gran público al que está dirigida el que en última instancia decide si Disney recuperará o no su inversión.













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