SAN PEDRO SULA. El niño que en estos momentos tiene siete años de edad, tiene graves problemas de salud y seguramente, cada fibra de su ser llora o lamenta diciendo “¡no es justo!” y realmente no lo es, pues a medida que el tiempo pasa, su vida se acorta.

David Otoniel ha recaído en reiteradas ocasiones debido a su grave problema en el corazón y que lo tiene en lista de espera mientras por dentro se desvanece y si deja pasar mucho tiempo, podría morir.

El pequeño que radica en Brisas de Occidente, sector Cofradía, zona norte de Honduras, está esperando ser revisado por un médico especialista, así como sus padres esperan recibir ayuda económica por el costo de los exámenes y que con un buen tratamiento, su angelito pueda mantenerse con vida. Frente a esta situación y no contando con una importante suma de dinero, sus familiares apelan a la solidaridad y a la colaboración de todos los que quieran y puedan para conseguir el efectivo requerido.

Otoniel es un milagro de Dios

“A veces no comemos”, es la cotidiana frase que vincula a dos grandes padres, quienes a pesar de estar débiles, velan por la vida de su amado Otoniel. “Todo este tiempo ha sido de dolor y sufrimiento porque desde que nació comenzó a presentar problemas de salud y recuerdo que cuando tenía un año de edad, nos dijeron que el niño necesitaba ser operado y que sólo podía llevarse a cabo en Estados Unidos. El parto fue en el Hospital Catarino Rivas y los doctores me dijeron que el niño no tenía mucho oxígeno en el cerebro y que mejor lo lleváramos a casa porque moriría”, enfatizó doña Dina Lazo, de 48 años de edad.

Sin embargo, nos pasó lo que los médicos dijeron de forma fría a doña Dina y su esposo, puesto que desde esa ocasión, aún con muchas dificultades, Otoniel sigue viviendo, pero últimamente su salud ha empeorado y de no ser intervenido con prontitud, se podría hacer realidad el peor de los escenarios…la muerte.

DATOS

Nombre completo: David Otoniel Maldonado Lazo

Necesidad: Exámenes ya que tienen años de no saber con certeza la condición de su corazón, porque por falta de recursos no se han hecho los exámenes solicitados anteriormente.

Medicamentos que usa: propanol, pero no está con los medicamentos apropiados, hasta no tener los resultado de los exámenes. El niño no ha recibido atención médica apropiada, por no tener facilidades para un especialista.

“Le pedimos a Dios que toque el corazón de alguien, el niño nació sin una vena en el corazón, nos dijeron recientemente que lo que necesitaría es una válvula que está valorada en unos 80 mil lempiras, pero no tenemos el dinero, yo casi no trabajo, sólo lo hago como dos días a la semana.

Doña Dina mientras relataba la historia de Otoniel
Doña Dina mientras relataba la historia de Otoniel

Vida de Otoniel está en un hilo

Tengo como 40 años de andar vendiendo aguacates en la calle, normalmente, los días que salgo a vender, es desde las 4:30 de la madrugada y regreso a las 11 de la mañana, porque ya no aguanto, siento que me ahogo, padezco de diabetes desde hace 15 años. Cuando he ido a buscar un poco de trabajo, me dicen que no porque soy una persona de la tercera edad y por ser viejito no me aceptan ni como guardia”, dijo don Benancio, hondureño de 69 años de edad y padre del menor.

Mientras tanto, doña Dina también vende aguacates, encargándose de los quehaceres del hogar durante la mañana y mediodía, ya por la tarde, a eso de las 3:30, sale con sus aguacates y consigo lleva a Otoniel en una moto de juguete, puesto que no puede caminar mucho porque se cansa y no se lo deja a su esposo, porque ella sabe perfectamente cómo accionar en caso de que le de una crisis. Ya eso de las siete de la noche regresa a la casa y en resumen, nos dijeron que unos 450 lempiras es lo que reúnen durante los pocos días de la semana que trabajan.

AYUDA: Cualquier aportación, puede depositar al número de cuenta de doña Dina Lazo Ríos em Banco Azteca: 09240108952596 o para más detalles puede llamar al número de ella: 9959-8529

Ambos confesaron que hay ocasiones en las que no comen para que sus dos hijos se alimenten, pero cuando hay un poco de comida en casa y para todos, sólo hay para dos tiempos y lo que casi siempre hay es arroz y frijoles, aparte, el niño no come mucho debido al problema en el corazón. Cuando Otoniel recae, sus labios y manos se ponen de color morado, su inocente rostro luce pálido, sus manos muy delgadas y se desmaya. Entre lágrimas, doña Dina nos mencionó que el pasado viernes fue la última vez que Otoniel recayó y no puede olvidar lo que el angelito del hogar le dijo cuando ya se desmayaba: “¡Mami, mami, agárreme porque me caigo!”.