Centros de masajes en San Pedro Sula: relatos de un ex cliente 3/4

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Pasó en un momento donde Rachel, la diva del lugar, de espaldas y yo en estado de ebriedad, estaba penetrándola con demasiada fuerza y había poca lubricación. Tanto Rachel como yo, nos asustamos. Los siguientes meses fueron de tremenda preocupación ante la idea de tener VIH. La preocupación de Rachel era no haber quedado embarazada.

De vuelta a lo clandestino, back to black

Tras seis meses de pruebas y resultados negativos olvidé el tema y olvidé los centros de masaje. A la par de mi retirada, el gobierno les había declarado la guerra. La policía a principios de diciembre le cayó a todos y los cerró por vez primera de manera masiva. En ese primer mega operativo les perdí la pista a varias de las principales chicas que conocí.

Volví a visitarlos activamente el año pasado, después de cinco años de relaciones normales que no terminaron muy bien. Pero todo había cambiado, ya no quedaban chicas tan guapas como las que hubo en su mejor etapa. Solo estaba Rachel, la chica con la que viví el episodio del preservativo roto, ella me recordaba a Estefany por su impresionante físico. Pero en diciembre las autoridades volvieron a cerrarlos y esta vez las masajistas fueron obligadas a declarar contra las dueñas de los lugares.

El fin había llegado y me preparaba la peor de las sorpresas…

Lea: Relatos de un ex cliente de centros de masajes primera parte

Lea: Relatos de un ex cliente de centros de masajes segunda parte