Por: José A. Bardales, licenciado en historia

REDACCIÓN. Honduras siempre se ha caracterizado, por ser una región sumamente montañosa, lo que ha perjudicado de alguna forma al desarrollo y condición de las vías terrestres, haciendo difícil la comunicación de un poblado con otro, lo que por muchos años creó un estado aislamiento, con el pasar de los años esta condición fue disminuyendo pues las vías terrestres han evolucionado a tal grado que es difícil imaginar lo que implicaba hacer un viaje al interior del país, en un proceso lento los callejones pasaron a ser calles, las calles a carreteras.

Mientras unas aun se mantienen en constante uso, otras hasta han desaparecido del mapas , en total olvido, en realidad en pleno siglo XXI, el asunto de las infraestructural vial en el país es un tema de gran controversia, pues aun se siguen sucintado ciertos problemas, pero en fin que sería de Honduras sin su topografía y la sinuosidad de sus carreteras rodeas de extensos pinares y bueno muchas son las historias que nuestros abuelos nos relatan en cuanto como eran los viajes en el pasado, las diferentes travesías y cosas que antes eran indispensables y que hoy en día, nunca pensaríamos que eran así, lo que sí, cada historia tiene su encanto, mas cuando descubrimos elementos ignorábamos.

UNA HISTORIA CLARA

La Función de las calles, en su más simple sentido, es la de un espacio que sirve para la libre circulación productos y personas, pues inminentemente todas las sociedades tienden a estar en constante contacto e intercambio; El Comercio, fue y es aun un factor circunstancial que determino el desarrollo y el por donde una calle tendría que atravesar, actualmente en Honduras la vía más transitable y quizás la más recorrida sea la Carretera al Norte (CA-5) comunicando la zona centro, Tegucigalpa, con la zona norte del país en donde se encuentran: San Pero Sula, la ciudad industrial y Puerto Cortes, el más importante de la región en la actualidad.

Memoria gráfica de Honduras

A finales de 1880, siglo antepasado, era lo contrario, la carretera mas circulada era la que comunicaba con el sur de Honduras, pues el puerto más importante era Amapala, fue la puerta por donde la mayoría de los productos de mercadería entraban al país y muy próximo en la hermana República de El Salvador se localiza el puerto de La Unión que también fue y es de gran importancia, al mismo tiempo era por la costa del Pacifico la vía de transito para quienes querían venir al interior de Honduras. En los años de la colonia y tras independencia las carreteras fueron creadas por el paso de la gente y las bestias, en mal estado, estrechas y perdidizas.

EL SUR DE HONDURAS

La ruta de traslado entre Tegucigalpa y el Sur de Honduras para llegar municipios de Choluteca, Nacaome y Amapala la podemos figurar en los llamados caminos de herradura, en donde las cosas de trasladaban a lomo de mulas o burros y los automóviles aun no existían, analizado a través del escrito de William Wells a mediados de 1857, un aventurero norteamericano que describió su trayecto, trayendo a nuestras mentes toda su travesía por tan exhaustivo desglose replanteándonos, lo complicado que era andar para donde fuese tanto por conflictos políticos como por los caprichos del clima tropical, la copiosas lluvias, las crecidas de los ríos, la inexistencia de puentes, Wells dice que: Viajar por las montañas como se hace en el interior de Centroamérica es, en muchos respectos, igual que en los andes….El camino real en las cordilleras meramente un trillo de mulas.

Amapala, Honduras

En la travesía el viaje se encontraba con pequeñas aldeas y poblados donde se pedía posada de buena voluntad a los lugareños pues, no se contaba con hoteles y en el protocolo del viaje se requería todo un personal de auxilio; para el cuidado de las cargas, de las mulas que eran el medio de transporte de gran valor por su fuerza y paciencia y más de algún criado como guía para el paso, dado que los caminos eran polvorientos, desolados y construidos rústicamente con el paso de las herraduras.

EVOLUCIÓN DE LA CARRETERA

Posteriormente las condiciones de la calle Real mejoraron con la Reforma Liberal (finales del siglo antepasado) con el Presidente Marco Aurelio Soto, la que consistió en un proceso de renovación del estado, tiempo para el cual, el Puerto de Amapala se encontraba en su mayor auge y el comercio internacional en su mayoría dependía de este, hubo la necesidad de hacer un proyecto para mejorar las situación de la carretera que conectaba hasta Tegucigalpa, basados en la verificación de estudios, aspirando acortar la ruta al interior de la nación y mejorar sus condiciones, en este caso la administración decidió que debería contratarse a un experto, para la apertura de la carretera al sur a través de una investigación de suelo, ampliación de la carretera y evitar los pasos peligrosos.

Desde Tegucigalpa

El Despacho de Fomento dispuso en contratar al ingeniero Civil Don E.T. Muller, dado que él había hecho una exploración minuciosa expresado en un informe detallado y las ventajas del proyecto preferido, planteando las diferentes posibilidades por donde debería atravesar la ruta ,más conveniente, eliminando las cuentas más difíciles, nivelaciones correspondientes, paredes de retención, la construcción de puentes de mampostería de cal y piedra con arcos de ladrillo o piedra labrada y un camino de dos varas de ancho y un pie más alto en el centro que en los lados redondeado y con zanjas, disponiendo la albor a mil hombres.