SAN PEDRO SULA. Un equipo de Diario TIEMPO se desplazó hasta el occidente del país para destacar a los emprendedores que día a día luchan por mantener firme su economía y la del departamento.

Transitando por el centro de la ciudad, llegamos hasta la 120 Brigada de Infantería, entre ruinas, calles empedradas y movimiento vehicular, se encuentra “Café La Taza“, local propiedad del joven Edi Naamán Sarmiento, quien lo trabaja desde el año 2008.

Desde que se entra al lugar, el olor es a puro café y a su alrededor hay hermosos palos de café que adornan y que hacen del lugar, una bella y cómoda cafetería.

“La  finca “Camotera” es de donde se produce el café y es familiar, estamos hablando de entre 30 a 40 manzanas de tierra y cada una produce anualmente uno 30 quintales, es posible que la producción nos sea tanta, pero la calidad es segura”, comenzó diciendo el copaneco.

SU INSPIRACIÒN

“Lo que me motivó a crear esto es porque vengo de una familia productora de café, mi vida, mi infancia fue entre una finca y poco a poco, con la fe puesta en Dios, así como también con el apoyo de mi familia y amigos, ha sido un éxito este proyecto.

Según relato del muchacho, también están vendiendo a cuatro cafeterías del extranjero, tales como: En Australia, Italia, Estados Unidos y Japón. “Vender a Japón dice mucho de nuestro café, ya que ellos son muy exigentes y es un país con el mejor de los mercados”, agregó en entrevista con TIEMPO.

UN LUGAR ACOGEDOR

El lugar no sólo ofrece un buen café, también es el lugar perfecto para quienes deseen compartir entre familia, amigos, parejas y compañeros de trabajo. Hay una linda jardinería, es muy amplio, está el área para quienes fuman y así no poder afectar a los demás clientes, está un sitio ideal para reuniones de todo tipo, entre otros puntos estratégicos.

UN AGREGADO DE AMOR

“Detrás de una taza de café hay una solución a un problema, hay un sentimiento, es más, si usted viene e invita a su pareja y tiene planeado proponerle matrimonio, estará seguro que ella le dirá que sí, aquí es imposible decir que no (sonríe)”, enfatizó Sarmiento.

También entramos al corazón de la cafetería, allí donde se pudo observar la maquinaria que se usa para producir el café. Según se conoció, a Café “La Taza” llegan personas con paladares exigentes, por lo tanto, la preparación de las bebidas lleva mucho más trabajo y tiempo, sobretodo en los métodos de molienda, punto en el que en muchas ocasiones el proceso les da menos cuerpo y resalta los atributos o viceversa, dependiendo el perfil del café solicitado.

Muy cerca, también miramos varios reconocimientos al establecimiento por el café de calidad que producen. “Gracias a Dios se nos han dado las cosas, de mi parte, he estado metido de lleno en cada proceso, desde el ser productor, catador, comercialización de cafés especiales y barista, cosa que antes acá no se conocía, pero nos fuimos a preparar bien a Guatemala”, adjunto el emprendedor.

El establecimiento está ubicado en un punto clave de la ciudad

UNA BUENA FUENTE DE EMPLEO

“Sí, este negocio sirve como oportunidad para muchos acá en Santa Rosa de Copán, tengo varios colaboradores y cada uno de ellos desde que entra se enamora de este trabajo.

“Laboro en el área del barismo y como cajera, los turnos al igual que las asignaciones cambian frecuentemente, pero el ambiente es bueno, hay un buen servicio de nuestra parte y la sonrisa es ese secreto. Los clientes se van satisfechos, pues cuando están estresados deciden salir de la rutina y se vienen a la cafetería, muchos de ellos quedan conectados con Café “La Taza”, enfatizó María Eugenia.

“En fin, la gente se va encantada y normalmente deciden llevarse café a sus casas, aparte, uno los atiende con gusto, son clientes muy humildes y les conocemos a la mayoría, puesto que la ciudad no es grande”, adjuntó la joven estudiante de Administración de Empresas.

SON LA CAPITAL DEL CAFÉ

“Nos dicen que somos la capital del café, pues la calidad es única, tenemos clientes permanentes y otros que vienen por recomendaciones, eso dice mucho de nuestro producto, es más, el lugar es perfecto para quienes padecen de diabetes, ya que acá es un pecado echarle azúcar a nuestro café, desde el proceso se le pone la propia dulzura”, agregó Sarmiento.