SAN PEDRO SULA. Pedro, Juan Carlos y Wil Alfredo Molina, tres hondureños con discapacidad que se han adueñado del arte para sobrevivir en el occidente de Honduras.

La discapacidad, no es solamente un problema de quién la sufre, ni de su familia, ni de su entorno, sino que es un problema indelegable y exclusivo de toda la sociedad es un problema social, por lo tanto toda la comunidad en su conjunto, debe aprender a convivir con sus miembros diferentes y tratar de apoyarlos resilientemente para que logren ser autosuficientes, que ellos adviertan que se le reconoce su valor social y que son aceptados y ayudados por la comunidad que lo rodea.

La sociedad debe optar, entre aceptar al discapacitado como una “carga pública”, o darle las oportunidades de estudios, capacitación, y trabajo para que pueda ser un ciudadano útil a la sociedad.- Ninguna persona discapacitada puede ser plenamente ciudadana, si no participa de la producción social. La sociedad que no es solidaria, se autodestruye, porque desatiende su esencia vital:”Las personas.

¿Cómo encontrarlos?

En Facebook están como “Arte en Ruedas” y para ayudar pueden llamar al teléfono: 3339-9696

Cuando escuché su pequeña, pero triste historia, lágrimas rodaron de mis ojos porque me sentí plenamente identificado con su suceso. Con la mano en el corazón y en calidad de redactor, pude percibir la gran tristeza que desprendían sus caras, el sosiego que transmitían sus cuerpos en movimiento y sus actitudes vitales ante sus circunstancias adversas. Parafraseando el lema escogido, aún hay camino por recorrer, unos más rápidos y otros más despacio, pero todos juntos, pues debemos ir erradicando esas barreras físicas, legales, comunicativas, y en especial… mentales.

Así comienzo a relatar la historia de tres valientes jóvenes que radican en Santa Rosa de Copán:

Pedro Amaya de 34 años de edad, Juan Carlos Chacón de 33 años y Wil Alfredo Molina de 35 años, son tres emprendedores que buscan a través de sus poderosas manos, llevar un poco de dinero al hogar y junto a ellos, el joven Zelquin Martínez de 24 años, más conocido como “Bicilicuado”, quien les está ayudando a promocionar lo que ellos trabajan diariamente.

Juan Carlos nació en Trinidad, Copán, Pedro Amaya en Santa Rosa y Wil Alfredo en Lempira, pero por diferentes razones, todo ellos ahora residen en la cabecera departamental de Santa Rosa de Copán.

El proyecto trata de reciclar para trabajar la madera, adornos con piedra, arena y pintura con café, pues sin duda, los tres se vieron en la necesidad de iniciar este proyecto al no contar con un empleo.

“Tengo a mi esposa y tres hijos (uno de 14 años, un segundo de 12 y otro de 4), pese a las dificultades que tengo desde hace 14 años, soy feliz con ellos. Quedé en silla de ruedas luego de un accidente cuando caí a un barranco, cuando me dieron la noticia fue muy complicado para mí, pero gracias a la motivación de mi familia he salido adelante, al inicio fue difícil aceptarlo, pero hay que seguir en la lucha.

Mi ex esposa me abandonó cuando tenía tres meses de estar postrado en una silla de ruedas y la pareja que tengo ahora, no le ha importado y gracias a Dios está conmigo”, señaló con voz entrecortada Pedro.

Vender aquí es bien complicado, por eso nos movemos en taxis, puesto que nos han ayudado con los precios y nos trasladan de un lugar a otro con mayor facilidad.

Tres muchachos luchan por llevar dinero a su casa en Santa Rosa de Copán
Tres muchachos luchan por llevar dinero a su casa en Santa Rosa de Copán

Por su parte, Juan Carlos enfatizó: “El proyeto inició hace tres meses, hemos hecho cuadros, hemos salido a vender, pero los resultados no han sido los esperados porque no tenemos gran publicidad, pues queremos que la gente vea lo que hacemos y nos estamos preparando en la próxima expoventa que se realizará aquí en Santa Rosa de Copán, del 26 al 30 de abril.

Juan Carlos dijo que los tres son peritos mercantiles y recientemente se graduaron, pues pensaron que tal vez sacando una carrera, tendrían mejores oportunidades en el campo laboral, pero hasta ahora…nada.

Hemos hecho gestiones en empresas y no tenemos respuesta positiva, nos dicen que la estructura aquí es complicada y no es adecuado para personas como nosotros, pero pienso que sólo son pretextos, sentimos bastante discriminación porque estamos en una silla de ruedas y a veces no hallamos cómo pagar los servicios públicos, en mi caso, vivo solo y al mes sólo reuno alrededor de L. 1,000, allí busco la forma de sobrevivir, por ahora estoy soltero, por lo que me toca asear y cocinar. Algunas veces no he comido porque mis ingresos son pocos y como salen otros gastos, para la comida no queda nada, esto muchas veces deprime, pero con la fuerza de Dios saldremos adelante, por ejemplo, aquí en Santa Rosa de Copán hay una organización (ALMIS) que constantemente habla con nosotros para motivarnos y no caer en depresión”.