Reelección: Una sesión secreta y las ansias de poder hacen arder Paraguay

201

Lo que inicialmente parecía ser una más de las tantas manifestaciones pequeñas e intrascendentes que se generan en un país en el que la apatía suele ser regla impuesta, fue creciendo en número. Cuando cayó la tarde, alrededor de 3.000 personas se encontraban en las plazas cercanas al Legislativo.

Luego de momentos de tensión y enfrentamientos, los manifestantes obligaron a retroceder a los policías y decidieron tomar el Palacio Legislativo, para lo cual rompieron el vallado perimetral y los vidrios del edificio. Luego de ingresar, mientras cantaban el himno nacional, gritaban el tradicional “Paraguay, Paraguay” con el que se alienta a la selección de fútbol o coreaban la canción patriótica “Patria Querida”, los manifestantes se apostaron en las escaleras de la zona correspondiente al Senado y arrojaron miles de hojas desde el interior.

Algunos aprovecharon la situación para saquear electrodomésticos. Finalmente, se terminó por prender fuego a la parte del Palacio Legislativo correspondiente al Senado.

“Serán nuestros pechos las murallas”, cantaban los manifestantes para luego corear “Dictadura Nunca Más” o “Cartes, basura, vos sos la dictadura”.

Nuevamente, haciendo uso de la fuerza, los efectivos de la Montada de la Policía ingresaron a las plazas y atropellaron a los manifestantes, hiriendo incluso a estudiantes de medicina que habían llegado para brindar atención gratuita a quienes antes resultaron lastimados.

[FOTO] El diputado Edgar Acosta, alcanzado por balines de goma durante la represión policial en el Congreso. http://instagram.com/abcdigital 

La represión no distinguió pacíficos o inadaptados, manifestantes o periodistas. De acuerdo a datos recolectados por el Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep), al menos una docena de trabajadores de prensa fueron heridos durante los momentos de represión y numerosos equipos y vehículos de medios fueron destrozados durante los enfrentamientos.

Los enfrentamientos luego se fueron desplazando por diversos puntos del centro histórico de Asunción, la capital paraguaya. Situación que fue aprovechada por delincuentes comunes que asaltaron locales comerciales en medio de la confusión.

En otros puntos del interior también se dieron manifestaciones masivas. En Ciudad del Este, en la triple frontera con Brasil y Argentina, los ciudadanos cerraron el paso en el Puente de la Amistad, principal vía de entrada y salida con Brasil; hasta que la Policía los reprimió violentamente.

Brutal asesinato de joven opositor

Horas después de que los enfrentamientos cesaran, los agentes de la Policía seguían persiguiendo, golpeando y disparando contra civiles. En medio de esa situación, los balines alcanzaron la puerta de ingreso del diario ABC Color, el medio de prensa más importante y antiguo de Paraguay y de línea editorial contraria al proyecto de reelección.

 

Luego la represión llegó hasta la sede del PLRA, a cuadras del epicentro de los hechos de violencia. Allí, decenas de jóvenes descansaban cuando vieron llegar a agentes de la Policía que atropellaron el edificio conocido como la “Casa de la Libertad”.

En una escena que parecía recordar los años más duros de la dictadura militar, los policías abrieron fuego contra las puertas cerradas del centenario partido político y uno de los más férreos opositores de Alfredo Stroessner. Cuando ingresaron a la fuerza, los agentes siguieron disparando y uno efectuó varios disparos contra Rodrigo Quintana, quien recibió un impacto en la cabeza y falleció instantes después.

Quintana era líder de la juventud liberal y había llegado a Asunción desde el distrito de La Colmena, distante a unos 140 kilómetros, cuando los rumores de la sesión secreta para aprobar la enmienda comenzaron a dispersarse.

Un total de 211 personas fueron detenidas por la Policía tras la manifestaciones y durante horas, familiares denunciaron que no tenían posibilidad de visitar o conocer la situación en la que se encontraban los mismos. De hecho, los agentes no permitían siquiera el ingreso de representantes de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.

Numerosos fueron los casos de denuncias de detenciones arbitrarias, golpes y torturas por parte de personas que fueron aprehendidas en la vía pública y no habían siquiera asistido a las manifestaciones.

Cartes destituyó el sábado en la tarde al ministro de Interior, Tadeo Rojas, y al comandante de la Policía Nacional, Críspulo Sotelo. A través de su jefe de gabinete, Juan Carlos López Moreira, el mandatario paraguayo designó a Lorenzo Lezcano como nuevo ministro del Interior, y a Luis Carlos Rojas como jefe de Policía.

Silencio de los interesados

A pesar de la muerte de un joven y de las decenas de heridos, tanto Horacio Cartes como Fernando Lugo, los más interesados en que se prosiga con el proyecto que los habilite como candidatos para las elecciones generales de abril de 2018, decidieron llamarse a silencio.